Junto al bosque

Historias pequeñas y grandes

Perseo (The true history) 2 mayo 2010

Filed under: Mitologia — juntoalbosque @ 16:50
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Perseo, hijo de Zeus y Danae, tiene una historia amena e interesante llena de esas cosas que les suelen pasar a los Heroes. Como todo heroe, el era
hijo de un humana, Danae, y de un Dios, Zeus. Si por su abuelo el rey Acrisio hubiera sido, Perseo no tendría que haber  nacido. La razón, que este habia oido que su nieto iba a acabar con él.

Acrisio no tenia mas hija que Danae, asi que su nieto debia ser necesariamente un hijo de esta.  para solucionarlo pensó en algo parecido a lo que tiempo después hizo el rey Layo (padre de Edipo) con identico nulo resultado: impediria que Danae tuviese hijos.

Acrisio encerró a su hija en una torre y mando a paseo a los numerosos pretendientes que esta tenía. pero no contaba Acrisio con que el mas tenaz de todos los enamorados de su hija -que por supuesto era una autentica beldad- era el mismisimo Dios Zeus, valga la redundancia. Zeus tenia recursos para todo y una noche se metio en la habitación de la joven transformado en lluvia dorada. De aquella intrepida incursión resultó el bueno de Perseo.

Acrisio metio a madre e hijo en un cofre y los lanzó al mar. Esperaba que se ahogaran pero el cofre llegó hasta la orilla del pais del Rey Plidectes. Danae y Perseo vivieron mucho tiempo en la corte, protegidos por Dictis, hermano del monarca. Polidectes intentó seducir a Danae pero allí estaba Perseo, cual carabina para defenderla del acosador sexual. Polidectes, en su empeño por librarse del incómodo obstaculo, envia a Perseo a una peligrosa y diríase que imposible misión: matar a la Medusa Gorgona, de letal mirada, y traterle su cabeza.

Pero al igual que el despistado Acrisio, Polidectes no contaba con los contactos de Perseo: los Dioses del Olimpo. El joven recibió la ayuda de
estos en dorma de una hoz de acero y un escudo-espejo.  Por el camino, las Náyades le dieron un casco con el que se volvía invisible, unas sandalias aladas y un zurrón mágico. El kit indispensable del heroe matamedusas.

La principal dificultad con respecto a Medusa estribaba en que la mirada de la monstrua era letal, inconveniente que nuestro héroe solventó utilizando el escudo como un espejo, de modo que no tenia que mirarla fijamente. Y gracias a la hoz de acero cortó la cabeza de un limpio tajo.

La cabeza de Medusa aun iba a dar mucho juego posteriormente, pues aunque estaba muerta, su mirada seguia manteniendo su caracter letal. En
los momentos dificiles, Perseo la sacaba del zurrón y petrificaba a sus enemigos. Asi acabó con Polidectes, pero no con su abuelo Acrisio, que
seguía feliz en su reino pensando que se había librado de su destino. A Acrisio lo mató durante unos juegos, al lanzar un disco que golpeó al
rey en el pecho, quedando demostrado una vez mas que del destino no escapa nadie. Eso sí, Perseo lo hizo sin mala intención. Fue un accidente.

Para no alargar mas la historia me he saltado la parte en la que el heroe conoce a su amada Andrómeda. Pero como se parece mucho al episodio de San Jorge y el dragón, de la que pienso dar cuenta otro dia, lo dejamos aquí.

 

Creaciones (2) 6 julio 2009

Filed under: Mitologia,Uncategorized — juntoalbosque @ 22:36
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Al principio no habia nada mas que un puntito de energía. Ese puntito era como la semilla de un árbol, que aunque pequeña guarda la vida de ese ser que luego se hará grande. Esa pequeña particula se movía inquieta en el centro de la nada, resisitiendo el peso de todo lo que había por venir, hasta que un día estalló, su contenidó se extendió , y esa energía del principio se convirtió en materia que formó los cuerpos celestes.

Algunas de los millones de bolas de fuego que iluminaban el cielo se fueron enfriando. Una de esas bolas, que llamamos estrellas, era la Tierra. Al principio en la Tierra, que entonces aún no tenía nombre, solo había terremotos, terribles tormentas, volcanes que escupían fuego sin parar… también había agua, pero era venenosa.

Pero poco a poco se calmaron las tormentas y se apaciguaron los volcanes. El sol, con su brillo y su calor, fue convirtiendo el agua venenosa en agua pura y, de este modo, la estrella se transformó en un bello planeta con un cielo que la rodeaba. Y así hubo tierra, agua y cielo para que pudieran habitarla seres de todas clases.

Los rayos de las tormentas del cielo cayeron sobre las aguas y unieron  pequeñas particulas que flotaban en ellas. De esta unión nacieron pequeñas formas de vida que fueron las primeras plantas y animales acuáticos. Las plantas crearon el aire respirable y el aire respirable creó los animales que respiran.

Los primeros animales eran los que nadaban, pues en el agua habían surgido, pero con el tiempo algunos quisieron salir fuera. Estos seres iban arrastrándose, pues no tenían patas sino aletas. Y les surgieron patas y vieron que así andaban mas deprisa sobre la tierra.
Los animales veían todo lo que había a su alrededor y querian alcanzarlo. Querían alcanzar las ramas mas altas, los picos mas escarpados, querían llegar al cielo azul. Otros querian pasar desapercibidos, ser muy grandes o muy pequeños. Y así iban incorporando nuevas herramientas a sus cuerpos y transsformando su aspecto y pronto hubo seres de muchas formas y colores en el agua, los cielos y en todas las partes de la tierra.

Algunos de esos animales que vivian en los arboles decidieron bajar a la tierra y andar erguidos, hablar y pensar, viajar y saber. Y esos eran los seres humanos, que pusieron nombre a la Tierra, a los animales y las plantas, el agua, el cielo, las montañas y a sí mismos. Y adoraron al Sol, pues vieron que él iluminaba y  daba vida a todo lo que había.

Los seres humanos quisieron saber porque eran como eran, ya que al cabo de los años se les había olvidado todo. Buscaron y buscaron. Examinaron a sus hermanos: las plantas y los animales. Y vieron de que estaba hecha la tierra y el agua. Y miraron a los cielos y vieron los otros planetas y las estrellas. Y así fue como llegaron a descrubrir que, al principio, había habido un puntito, nada mas que un puntito de energía.

 

Creaciones 4 junio 2009

Filed under: Mitologia — juntoalbosque @ 10:35
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El primer dia, Yahvé creo el cielo y la tierra. Antes solo había soledad y un abismo lleno de tinieblas. Pero Yahve dijo “haya luz” y hubo luz. Separó la luz de las tinieblas y creó asi el dia y la noche.
El segundo dia Yahve hizo el firmamento y con el separó las aguas que habia debajo de las del cielo.
El tercero separó la tierra de los mares y creó hierbas, plantas y arboles frutales.
El cuarto dia creó los cuerpos celestes, como las estrellas , el sol, la luna… y a partir de ellos establecio los dias, las estaciones, los años…
El quinto dia llenó la tierrra de especies animales aéreas y acuáticas. Y les dijo que crecieran y se multiplicasen.
El sexto dia hizo las especies terrestres y creó al hombre. Dijo “Hagamos al hombre a nuestra imagen, segun nuestra propia semejanza. Domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre las fieras campestres y sobre los reptiles de la tierra”. Y Yahve formó al hombre del polvo de la tierra, insuflándole en sus narices un hálito de vida. Luego dijo “No es bueno que el hombre esté solo” y, mientras dormía, le arrancó una costilla y de esa costilla formó a la mujer.

En el principio no había nada mas que oscuridad y agua, y sobre ellas reinaba Mbombo, el gran espíritu blanco. Un dia, sintió un terrible dolor de estómago y vomitó el sol, la luna y las estrellas. Con esto hubo luz por todas partes, y los ardientes rayos del sol convirtieron el agua en vapor, que se elevó en forma de nubes. Poco a poco, al ir bajando el nivel de las aguas, aparecieron colinas secas.
Mbombo volvió a vomitar, y esta vez salieronde su boca árboles y animales, personas y otras muchas cosas: la primera mujer, el leopardo, al águila, las estrellas fugaces,el yunque, el mono Fumu, el primer hombre, el firmamento, la cuchilla, la medicina y el rayo. de todos ellos, el único que ocasionaba problemas era el rayo. tenía tan mal carácter y ocasionaba tantos trastornos, que Mbombo acabó desterrándolo al cielo, donde vive actualmente. La humanidad se quedó entonces sin fuego, que hasta ese momento le había proporcionado el rayo, así Mombo les enseñó como extraer el fuego de los árboles. “Hay fuego en todo el árbol”, les dijo, y les enseñó como hacer un instrumento de madera para obtenerlo. Sin embargo, el rayo todavía sigue causando problemas de cuando en cuando, al saltar sobre la tierra para golpearla.

Tomado de: “Reyes, dioses y espíritus” de Jan Knappert.

El Universo era un huevo, que contenía a Te Mumu y Te Papa. Finalmente estalló y produjo tres capas superpuestas, la de abajo sostenía a las dos de arriba. En la capa mas baja permanecieron Te Mumu y Te Papa, quienes crearon a los hombres, a los animales y a las plantas.
El primer hombre fue Matata, producido sin brazos y quien murió poco después de llegar al mundo. El segundo fue Aitu, que vino con un brazo pero sin piernas; y también murió como su hermano mayor. Finalmente, el tercer hombre fue Hoatea (Espacio del Cielo) y estaba perfectamente formado. Después de él vino una mujer llamada Hoatu (Fructuosidad de la tierra). Se convirtió en la mujer de Hoatea y de ellos descendió la raza humana.
Cuando la mas baja capa de la Tierra se llenó de creación, el pueblo hizo una abertura, en medio de la capa superior, para poder subir a ella y allí se establecieron llevando con ellos las plantas y los animales de abajo. Luego levantaron la tercera capa (para que formara un techo a la segunda)…y por ultimo allí se establecieron , de modo que los seres humanos pudieron disponer de tres superficies.
Por encima de la Tierra estaban los cielos, también superpuestos, llegando hasta abajo y sostenidos por sus respectivos horizontes, algunos de ellos confundidos con los de la Tierra; y la gente siguió trabajando expandiendo de esta manera un cielo por encima del otro, hasta que todos estuvieron en orden.

Tomado de: “El héroe de las mil caras”, de J. Campbell.

 

La hija del molinero 2 junio 2009

Filed under: Cuentos y leyendas — juntoalbosque @ 10:32
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Cuando Aisha nació, murió su madre y su padre, un molinero, no podía cuidarla bien, por lo que temió que pronto muriera.
Sin embargo, Aisha crecía sana y fuerte, bien alimentada y aseada, y además sabía mas que cualquier otra niña de su edad. El pobre molinero no sabía cual era la causa de tal maravilla y tampoco podia dedicar tiempo a averiguarlo.
En realidad, los que cuidaban a Aisha eran unos espíritus llamados yinn.
El reino estaba gobernado por un sultán bastante caprichoso que un dia decidió probar la inteligencia de sus súdbitos y los fue llamando uno por uno para plantearles un acertijo. Al que no sabía resolverlo, le cortaba la cabeza.
Llegó el turno del molinero, que acudió asustado al palacio viendo ya rodar su cabeza por el suelo de marmol del fastuoso palacio.
– ¿Asi que eres molinero?. Pues bien, dime que dice la rueda de ese molino que gira al fondo del jardín.
El molinero regreso a casa abatido, pues el acertijo que le había puesto el sultán era imposible e resolver. Pero cuando se lo contó a su hija, que ya era una mujer, esta le dijo.
– No te preocupes: tu haz como que escuchas a la rueda y despues dile al sultan estos versos.


Yo fui un arbol de membrillo
con flores de dulce fragancia
pero un dia ofendi al sultan
y fui víctima de su venganza.

El molinero hizo lo que le habia dicho su hija y el sultán asintió sonriendo. Efectivamente, la rueda habia sido un arbol de membrillo hasta que un dia él se golpeó con una de sus ramas y, enrabietado, lo hizo cortar.
– Has tenido suerte, molinero, asi que voy a ponerte otro acertijo para probarte. Quiero que mañana me traigas un jardín en el lomo de un camello.
– Eso es facil -le dijo su hija cuando el le contó el problema.
Y le preparó una caja con flores que el molinero llevó al sultan al dia siguiente en el lomo de un camello.
– Era demasiado facil -gruñó el sultan- A ver esta: preséntate mañana cabalgando y andando, riendo y llorando, todo al mismo tiempo.
Al dia siguiente, toda la corte asistió estupefacta a la llegada del molinero. Venía cabalgando en un burro tan pequeño que sus pies llegaban al suelo. No podia dejar de reir por lo ridiculo de su aspecto pero al mismo tiempo lloraba porque iba cortando cebollas. El sultán quedó tan complacido que le dio mil monedas de oro, pero el molinero no creia merecerlas.
– Todo es mérito de mi hija-confesó.
– Pues bien. Traeme a tu hija, que quiero conocerla.
Al dia siguiente, la hija del molinero, que había logrado resolver los acertijos con ayuda de los yinn, se presento junto a su padre y con sus mejores galas. El sultán se prendó de ella y pidió su mano.
Y con el tiempo y con ayuda de su nueva esposa llegó a ser el gobernador justo que su pueblo siempre habia deseado.

Encontrado en “Reyes,. Dioses y Espíritus de la mitología africana”, de Jan Knappert.

 

Dos listos muy listos 1 junio 2009

Filed under: Mitologia — juntoalbosque @ 08:52
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Heracles ya tenía casi todo el trabajo hecho. Despues de matar al león de Nemea y a la hidra de Lerna, capturar a la cierva de Cerinia y al jabalí de Erimanto, limpiar los establos de Augías en un día, matar a los pájaros del Estínfalo, capturar al toro de Creta, robar las yeguas de Diomedes, el cinturón de Hipólita y el ganado de Gerión, solo le quedaban dos pruebas: robar las manzanas de oro del jardín de las Hespérides y capturar a Cerbero, el perro guardian de los infiernos.

Con esto habría saldado por fin su deuda, marcada por el rey Euristeo, por matar a sus propios hijos en un arranque de furia.

Encontrar la situacion exacta del jardín no era cosa facil. Primero tuvo que atrapar y encadenar a Nereo, dios de las olas del mar, para obligarle a prestarle su ayuda. Nereo le remitió a Prometeo, que tenía mas datos.

Prometeo llevaba 30 años encadenado a una roca mientras un águila le devoraba el hígado, que inmediatamente volvía a crecer. Encantado aceptó a echar una mano a Héracles, a cambio de ser liberado. Heracles disparó con su arco al águila y luego soltó las cadenas de Prometeo.

-Las Hespérides son las nueve ninfas que cuidan el jardín que buscas -le contó- A veces se las llama Doncellas de Occidente, Hijas del Atardecer o Diosas del Ocaso porque se las sitúa en el lejano oeste, en unas islas situadas en el extremo del mundo también llamadas Islas Afortunadas. Ten cuidado con ellas, pues sus voces son hechizantes y pueden cambiar de forma para enloquecer a quienes las ven. Puedes pedir ayuda a mi hermano Atlas, que también sufre un duro castigo por participar junto a los Titanes en la guerra contra los Olímpicos.

También le contó la historia de los manzanos que daban frutos de oro, que eran un regalo de bodas de Hera a Zeus. Una de esas manzanas fue utilizada por Discordia para enfrentar a los dioses.

Heracles siguió su camino y cuando ya estaba a punto de llegar al punto donde estaba el jardín se topó con Atlas.

Como bien le había explicado Heracles, Atlas sufría un duro castigo: tenia que soportar el peso de la boveda celeste por toda la eternidad.  Y allí estaba, sudando y gimiendo cuando apareció Heracles y le preguntó por donde se llegaba al jardín de las Hespérides.

– El jardín…uf!, el jardín… si, es por ahí -señaló con un movimiento de barbilla- pero es peligroso si no conoces el lugar. El dragón Lidón guarda las manzanas de oro. Las Hespérides son encantadoras pero peligrosas. Las conozco muy bien: son mis hijas. Me han dicho que buscabas un par de esas manzanas, ¿verdad?. Estoy pensando que, si no te importa sujetarme esto un momentito, yo mismo voy y te las traigo.

Heracles valoró la propuesta y finalmente aceptó. El precio era sujetar un rato la pesada bóveda celeste, pero para él eso era pan comido.

Al cabo de unas horas, Atlas regresó llevando consigo un par de manzanas de oro.

– ¡Vaya!- observó- Te veo muy suelto. Yo creo que lo harías mucho mejor que yo. Me parece que te voy a regalar mi puesto.

– ¡Oh! Que estúpido soy.  -respondío Heralces apesadumbrado- Desde luego, ya me vale.   Anda, sujeta un momentito, que me pongo la capa de almohadilla para resistir mejor el peso.

El listo de Titán cayó como un tonto, dejó las manzanas en el suelo  y cogió la bóveda celeste. Y Heracles salió corriendo con las manzanas en busca de su última prueba mientras Titán daba cuenta de todo su repertorio de juramentos griegos.

 

En busca del fuego 27 mayo 2009

Filed under: Mitologia — juntoalbosque @ 19:42
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Prometeo era un Titán hijo de Jápeto y Asia que un dia decidió crear un hombre del limo de la tierra. Tan orgulloso estaba de su obra que enseguida decidió completarla con habilidades, aplicaciones y diversos complementos que, gracias a su astucia, fue robando de aquí y de allá. A Hefesto y Atenea les robó la sabiduria de las artes y el fuego, con el que le dio la vida.
Los dioses parecieron dejar pasar este hecho pero, poco tiempo después, ocurrió algo que desató la colera de Zeus.
Ocurrió cuando Prometeo decidió crear el sacrificio. Mató un buey y lo dividió en dos partes: en una puso la carne y las vísceras y en la otra los huesos envueltos en la piel y cubierto todo de grasa para darle un aspecto mas apetitoso. Dio a elegir a Zeus la parte que correspondería a los dioses y este cayó en la trampa. Su enfado fue tal que le negó el fuego al hombre.
Pero Prometeo volvió a subir al cielo con ayuda de Minerva y, acercando una cañaheja al carro de Helios, robó el fuego una vez más.
Esta vez la venganza del Olimpo iba a ser ma sutil. Zeus ordenó a Hefesto que crease una mujer del barro y que la enviase a Prometeo con un jarro lleno de males. Prometeo era demasiado listo para aceptar un regalo tan sospechoso y lo reenvió a su hermano Epimeteo.
Aun así Prometeo no iba a poder dormir tranquilo durante los treinta años siguientes pues Zeus le tenía preparada otra sorpresa. Hefesto lo llevó hasta el monte Caúcaso, donde lo encadenó a una roca. Allí sufrió los ataques de un águila que le devoraba el hígado. El órgano volvía a crecer y el águila se lo volvía a comer. Y así una y otra vez hasta que un dia, un tal Hércules pasó opr allí con su arco camino del jardín de las Hespérides.
Y por supuesto, Pandora abrió la jarra.

 

El pequeño Dios que detuvo al sol 25 mayo 2009

Filed under: Cuentos y leyendas,Mitologia — juntoalbosque @ 08:56
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Cuando Maui era joven, los dias eran muy cortos. Maui vivia con su madre, que nunca conseguía completar sus tareas antes de que se pusiera el sol.

Pero desde su nacimiento Maui, pequeño en tamaño pero grande en astucia y conocido con el apodo de “El de las mil estratagemas”, tenía solución para todo. ¿Y si consiguiera hacer que el sol se moviera mas lentamente?.

Armado de unas fuertes cuerdas hechas de fibra de coco y una maza, partió hacia el Este y allí esperó a que el sol apareciera, como cada mañana. Cuando este asomó su cabeza, le arrojó el lazo. Pero la cuerda se quemó.

No se iba a rendir tan facilmente. Para su segundo intento preparó una cuerda con los cabellos de su esposa Hina, cogió la mandibula de su abuela  y se llevó a sus cinco hermanos como ayudantes.

Una vez mas, el sol asomó su cabeza por el horizonte y Maui lo atrapó con la cuerda mágica-ignífuga. Entre los seis hermanos tiraron de ella hasta detener al sol. Para rematar, lo golpeó con la mandibula y el sol se quedó tan debil que ya no podia correr. Solo arrastrarse lentamente por el cielo. Pero Maui solo aceptó liberarle cuando el sol se comprometió a viajar  mas despacio, para que la gente tuviera tiempo de realizar sus tareas.

No fue la unica hazaña digna de mención de Maui. En otra ocasión robó el fuego del mundo subterraneo para darselo a la humanidad. Lo tenía la diosa Mahuika, abuela de Maui,  en la incandescentes yemas de sus dedos. Maui logró que le diera uno de sus dedos para que los hombres pudieran calentarse y cocinar su comida pero en el viaje de regreso lo perdió y volvió a pedir otro dedo. Mahuika se enfureció tanto que arrojó el dedo sobre un bosque, que se incendió causando una gran catástrofe. Maui pidió ayuda a los dioses de la lluvia y el incendio se apagó pero muchas semillas de fuego habian quedado en los árboles que desde ese momento sirvieron a los hombres para hacerlo a su voluntad.

 

 
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