Junto al bosque

Historias pequeñas y grandes

En busca del fuego 27 mayo 2009

Filed under: Mitologia — juntoalbosque @ 19:42
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Prometeo era un Titán hijo de Jápeto y Asia que un dia decidió crear un hombre del limo de la tierra. Tan orgulloso estaba de su obra que enseguida decidió completarla con habilidades, aplicaciones y diversos complementos que, gracias a su astucia, fue robando de aquí y de allá. A Hefesto y Atenea les robó la sabiduria de las artes y el fuego, con el que le dio la vida.
Los dioses parecieron dejar pasar este hecho pero, poco tiempo después, ocurrió algo que desató la colera de Zeus.
Ocurrió cuando Prometeo decidió crear el sacrificio. Mató un buey y lo dividió en dos partes: en una puso la carne y las vísceras y en la otra los huesos envueltos en la piel y cubierto todo de grasa para darle un aspecto mas apetitoso. Dio a elegir a Zeus la parte que correspondería a los dioses y este cayó en la trampa. Su enfado fue tal que le negó el fuego al hombre.
Pero Prometeo volvió a subir al cielo con ayuda de Minerva y, acercando una cañaheja al carro de Helios, robó el fuego una vez más.
Esta vez la venganza del Olimpo iba a ser ma sutil. Zeus ordenó a Hefesto que crease una mujer del barro y que la enviase a Prometeo con un jarro lleno de males. Prometeo era demasiado listo para aceptar un regalo tan sospechoso y lo reenvió a su hermano Epimeteo.
Aun así Prometeo no iba a poder dormir tranquilo durante los treinta años siguientes pues Zeus le tenía preparada otra sorpresa. Hefesto lo llevó hasta el monte Caúcaso, donde lo encadenó a una roca. Allí sufrió los ataques de un águila que le devoraba el hígado. El órgano volvía a crecer y el águila se lo volvía a comer. Y así una y otra vez hasta que un dia, un tal Hércules pasó opr allí con su arco camino del jardín de las Hespérides.
Y por supuesto, Pandora abrió la jarra.

 

El pequeño Dios que detuvo al sol 25 mayo 2009

Filed under: Cuentos y leyendas,Mitologia — juntoalbosque @ 08:56
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Cuando Maui era joven, los dias eran muy cortos. Maui vivia con su madre, que nunca conseguía completar sus tareas antes de que se pusiera el sol.

Pero desde su nacimiento Maui, pequeño en tamaño pero grande en astucia y conocido con el apodo de “El de las mil estratagemas”, tenía solución para todo. ¿Y si consiguiera hacer que el sol se moviera mas lentamente?.

Armado de unas fuertes cuerdas hechas de fibra de coco y una maza, partió hacia el Este y allí esperó a que el sol apareciera, como cada mañana. Cuando este asomó su cabeza, le arrojó el lazo. Pero la cuerda se quemó.

No se iba a rendir tan facilmente. Para su segundo intento preparó una cuerda con los cabellos de su esposa Hina, cogió la mandibula de su abuela  y se llevó a sus cinco hermanos como ayudantes.

Una vez mas, el sol asomó su cabeza por el horizonte y Maui lo atrapó con la cuerda mágica-ignífuga. Entre los seis hermanos tiraron de ella hasta detener al sol. Para rematar, lo golpeó con la mandibula y el sol se quedó tan debil que ya no podia correr. Solo arrastrarse lentamente por el cielo. Pero Maui solo aceptó liberarle cuando el sol se comprometió a viajar  mas despacio, para que la gente tuviera tiempo de realizar sus tareas.

No fue la unica hazaña digna de mención de Maui. En otra ocasión robó el fuego del mundo subterraneo para darselo a la humanidad. Lo tenía la diosa Mahuika, abuela de Maui,  en la incandescentes yemas de sus dedos. Maui logró que le diera uno de sus dedos para que los hombres pudieran calentarse y cocinar su comida pero en el viaje de regreso lo perdió y volvió a pedir otro dedo. Mahuika se enfureció tanto que arrojó el dedo sobre un bosque, que se incendió causando una gran catástrofe. Maui pidió ayuda a los dioses de la lluvia y el incendio se apagó pero muchas semillas de fuego habian quedado en los árboles que desde ese momento sirvieron a los hombres para hacerlo a su voluntad.

 

El carro de papá 23 mayo 2009

Filed under: Mitologia — juntoalbosque @ 14:22
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En tiempos lejanos, el sol no era una inerte estrella perdida en el universo, sino un hermoso Dios llamado Helios que, coronado por una brillante aureola, recorria diariamente el cielo montado en un carro tirado por briosos corceles. Cada dia hacia la misma ruta, de Este a Oeste, desapareciendo tras el horizonte y regresando de nuevo en la mañana para dar calor y luz a la tierra, a la distancia justa, para que las plantas, los animales y los hombres pudieran vivir sin sobresaltos.

Uno de esos hombes era Faetón, hijo de una mujer humana llamada Climene y del propio Helios. Faetón sabía quien era su padre y admiraba y se enorgullecia de su labor. Ante sus amigos alardeaba de ser el hijo del Dios-Sol, pero estos no le creían y se burlaban de él. Realmente, Helios apenas había tenido relación con su hijo pues estaba continuamente ocupado en su viaje celestial. Todas estas cosas apesadumbraban a Faetón.

Así que un dia, con ayuda de su madre, Faetón logró llegar hasta su padre y contarle las burlas a las que le sometían sus amigos, rogándole ayuda. Helios, preocupado por su hijo y para intentar darle consuelo, le prometió concederle el don que le pidiese.

– ¿Sea cual sea?

– Lo que quieras.

– Entonces deseo conducir tu carro durante un dia, para que todos me vean y así comprueben que realmente soy hijo tuyo.

Al oir semejante exigencia, Helios se arrepintió de lo dicho, pero la promesa ya estaba hecha.

– ¿Estas seguro, Faetón?. Conducir mi carro no es ningún juego. La vida sobre la tierra depende de él.  Cualquier error podría ocasionar una catástrofe.

– Dime como hacerlo y lo haré. Sé que soy capaz.

– Son corceles indómitos, que solo la mano de un Dios puede guiar adecuadamente.

– Me prometiste que me concederias lo que te pidiera.

Helios asintió. Realmente había hablado muy deprisa pero no podía hacer otra cosa que conceder el deseo a su hijo. Para intentar evitar males mayores, le dio una serie de consejos: sujetar firmemente las riendas; no mirar hacia abajo; no perder la concentración durante todo el dia…

A la hora fijada desde el principio de los tiempos, el carro de Helios partió desde el horizonte guiado esta vez por la mano de Faetón. Al principio, el joven siguió las advertencias de su padre, pero poco a poco sus defectos humanos fueron apoderandose de él.  Henchido de vanidad, miró hacia abajo para ver su obra, con lo que perdió el control de las riendas. Los caballos se desviaron de la ruta y se acercaron demasiado a la tierra. El calor hizo arder bosques y casas, destruyó cosechas, secó rios y lagos. Asustado, Faetón tiró de las riendas para hacer subir a los caballos, pero los elevó demasiado y lo que ocurrió esta vez fue que un intenso frio heló lo que se había salvado del fuego.

Jupiter fue informado de lo que estaba ocurriendo y fue a comprobar que, efectivamente, un inexperto y alocado joven conducía el carro de Helios y estaba ocasionando todas esas catástrofes. Sin pensarlo dos veces, le lanzó uno de sus rayos y Faetón cayó muerto en el rio Eridano.

Helios ocupó rapidamente su puesto y la vida volvió a la normalidad sobre la Tierra.

 

La campana de Velilla 20 mayo 2009

Filed under: Cuentos y leyendas — juntoalbosque @ 12:00
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En muy antiguos y desconocidos tiempos, pero antes de la venida de los sarracenos, llegó la campana del Milagro a la costa mediterránea cerca de la desembocadura del Ebro y las gentes del contorno se vieron sorprendidas porque flotaba sobre el mar. no obstante su peso. y llevaba consigo dos velas encendidas. Trataron de sacarla del agua, pero cuantas veces se acercaban a ella se hundía y emergía de nuevo cuando abandonaban la empresa. De esta forma comenzó a remontar el río contra corriente, salvo cuando los ribereños intentaban tomarla, porque entonces se sumergía. Así llegó a Velilla, donde se detuvo; pero nuevamente se hundía o sobrenadaba según que los hombres se acercaban con garfios para sacarla del agua o bien abandonaban el empeño. No obstante, no se movía del lugar, como si estuviera decidido que allí quedase, hasta que se aproximaron dos doncellas y no hicieron más que poner sus manos sobre ella, cuando se elevó sobre el lecho del río, posándose en la orilla. Cayeron todos de hinojos, llevaron la campana hasta el punto donde después estuvo y le tributaron desde entonces un verdadero culto.

Comenzó la campana a obrar prodigios, sonando sola y provocando el miedo de las gentes ante las desgracias que anunciaba y la devoción y respeto de cuantos la veían tañer sin que nadie la tocase explicándose fantásticamente para unos por ser obra de campaneros godos, para otros creación de San Paulino de Nola a quien se atribuyó la invención de las campanas y generalizador de su uso, sin faltar quienes aseguraron que la habían recibido los monarcas aragoneses como especial privilegio para que tuvieran aviso de su próxima muerte, muy en relación con las devociones suasorias como la de San Pascual Bailón que avisaba igualmente a sus devotos.

Antonio BELTRÁN MARTÍNEZ
“Pueblos de Aragón – I” – Zaragoza (1989)

 

Una de piratas 17 mayo 2009

Filed under: Curiosidades — juntoalbosque @ 08:00

En el año señalado había ido a vivir con mis padres a Kinaird, por encima de Pitlochry. Allí salía a pasear por los rojos páramos y junto a los arroyos dorados (…). Adoro el aire de mi tierra natal, pero él no me quiere a mí, y este delicioso periodo finalizó con un resfriado, un sarpullido y una migración a través de Strathairdle y Gelnshee al Castleton de Braemar.

(…) debí resignarme a pasar la mayor parte del tiempo entre cuatro paredes, en una casa lúgubremente conocida como “La cabaña de la difunta señorita McGregor”. Y ahora, admirad el dedo de la predestinación. Había un niño en la cabaña de la difunta señorita McGregor, un niño en casa de vacaciones, muy deseoso de “lanzar su mente al asalto de escarpadas cumbres”. No pensaba en la literatura; era el arte de Rafael el que recibía sus fugaces votos, y con la ayuda de pluma y tinta y de una caja de acuarelas de un chelín, pronto transformó una de las habitaciones en galeria de arte. Mi deber mas inmediato para con dicha galería consistía en ser espectador, pero a veces me relajaba un poco, me unía al artista (por así llamarlo) en su caballete y pasaba la tarde con él, en generosa emulación, creando dibujos de colores. En una de esas ocasiones diseñé el mapa de una isla: estaba muy elaborado y (creo) bellamente coloreado. Su forma se apoderó de mi imaginación de un modo que apenas puedo expresar: contenía puertos que me complacían tanto como sonetos, y, con la inconsciencia del predestinado, etiqueté mi creación como La Isla del Tesoro (…).

De un modo parecido, segun me ensimismaba en mi mapa de La Isla del Tesoro, los futuros personajes del libro comenzaron a hacerse visibles entre los bosques imaginarios, y sus rostros tostados y sus armas relucientes me espiaban desde lugares insospechados, mientras iban de aquí para allá luchando y buscando el tesoro en esas pocas pulgadas cuadradas de una proyección plana. Lo siguiente que supe es que tenía algunas hojas de papel ante mí y estaba poniendo por escrito una lista de capítulos. ¡Cuan a menudo había realizado esa acción y la cosa no había ido mas allá!. Pero parecía haber ciertos elementos de éxito en esta empresa. Sería una historia para niños, nada de psicología o escritura exquisita, y tenía un niño al lado como piedra de toque. Las mujeres estaban excluidas. Yo era incapaz de manejar un bergantín (lo que La Hispaniola debía haber sido), pero pensé que podría fácilmente transformarla en una goleta, a la cual podía hacer navegar sin complejos. Y además tenía una idea para John Silver que me prometía entretenimiento sin medida (…).

La Isla del tesoro -fué el señor Henderson quien desechó el primer título, El cocinero de a bordo-, apareció a su debido tiempo en la revista, donde ocupaba el ignominioso centro, sin grabados, y no atrajo la mas mínima atención. No me importó. A mí me gustaba la historia por la misma razón que a mi padre le había gustado el comienzo: se ajustaba a mi imaginario particular. Estaba, además, no poco orgulloso de John Silver, y hasta el dia de hoy he seguido admirando a ese escurridizo y formidable aventurero. Y lo que era un mas liberador: había traspasado una frontera, había terminado una historia y escrito “Fin” (…).

(Robert Louis Stevenson, El arte de escribir)

 

Las fascinantes (y maliciosas) leyendas urbanas 14 mayo 2009

Asunto: RV: NO ES LEYENDA URBANA.NO ENTRAR EN TIENDAS DE CHINOS SI ESTAN VACIAS

Esto me lo contó mi madre ayer… no es leyenda urbana ni nada de eso.

La jefa de mi madre le estuvo contando ayer que fue de compras con su amiga y la hija de ésta en Barcelona, pasaron por delante de
una tienda de estas de los chinos, todo a 1€ o como quieras llamarlo, pero eran chinos, total, que la hija de esta mujer le dijo que iba a
entrar a la tienda a comprar algo que le faltaba, como la madre y la jefa de mi madre iban ya cargadas de bolsas, la esperaron en la puerta. Al cabo de un rato, la hija todavia no habia salido, y estuvieron esperando un buen rato mas, hasta que decidieron entrar en la tienda a
buscarla, para cual sorpresa que la hija no estaba. Les preguntaron a los chinos si la habian visto, que donde estaba y los
chinos les decian que alli no habia entrado nadie, que no habia ninguna chica ni nada, La madre flipando, diciendoles que ella habia visto como entraba, que debia de estar alli… asi que como los chinos decian que no y que no, decidieron llamar a la policia, vino la policia y registrando la tienda descubrieron una puerta de pladur con una pequeña habitacion (llamese zulo) donde estaba su hija y 4 chicas y un chico más, atados a una silla. Cuando se llevaron a los chinos a declarar, dijeron que era para tráfico de organos, que cogian a chicas/os jovenes que eran más saludables
para traficar con ellos, que la tienda era solo la tapadera para coger a los jovenes.

También te “secuestran” a chicas para obligarlas a prostituirse

Asi que si quereis entrar a comprar en una tienda de chinos, no lo hagais solos porque visto lo visto, puede que no salgas de ahi enterito.

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LA MUJER RETENIDA EN UN ALMACÉN CHINO PARA TRÁFICO DE ÓRGANOS:
Weno, de Badajoz hay un rumor o bulo de verano estos días..y es que no se que pensar, os  cuento un poco la historia:

Por lo visto un matrimonio fue a comprar a un almacén chino del Polígono El Nevero, y  nada….el hombre se quedó esperando en el coche..y la mujer entró sola, la mujer tardaba,  y ante la tardanza el marido fue a la puerta del almacén chino..diciendo que que pasaba que su mujer no salía….el chino decía que allí no había ninguna mujer, que ellos habían  cerrado hace mucho tiempo ya…
El marido llamó a la Policía, y entraron en el local….y descubrieron a la mujer maniatada en el cuarto de baño, y medio sedada…..el caso es que la kerían secuestrar para traficar con sus órganos…
VERDAD O MENTIRA??
Pues no lo se, pero ya me lo ha contado mucha gente….el caso es que ya hay gente que  dice…pos un cuñado mio trabaja cerca y si, es verdad…..pero, ya sabemos como es la  gente..que te afirma qeu si, que vio al elefante volar, jajajjaja….Otros dicen que imposible,  por que habría salido en la prensa….aunque otros dicen qeu no, que un caso como ese en  la prensa sería fatídico para la comunidad china…….

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Pues Mallorca ocurrió lo siguiente: una chica entró en una tienda a comprarse unos pantalones, el novio la esperaba fuera en la puerta y al ver que al cabo de 45min/1hora no  salía, entró a buscarla. Los chinos le dijeron que no había entrado nadie en la tienda. El  novio llamó a la policía y cuando ésta llegó, hicieron una redada a la tienda y la  encontraron metida en una caja en el almacén con la cabeza rapada y amordazada… la  familia de esta chica ha denunciado pero la noticia no ha salido por los medios de comunicación porque según la policía “no hay que alarmar a la gente ni perjudicar al resto de tiendas chinas”. La tienda donde ocurrió todo esto está cerrada. Esto me lo contó la madre de un amigo que resulta trabaja con la madre de la víctima. ¿No veis algo raro en  todo esto? ¿Por qué la policía no saca la noticia a la luz? ¿Es mentira? Saludos.

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Bueno pues hace unos días una matrimonio estaba paseando por la tarde, sobre la hora  de cierre de los comercios y a la mujer se le ocurrió entrar en una tienda de chinos que hay en la calle Juan de Castilla. El marido le dijo que la esperaba fuera mientras ella compraba, el caso es que pasado un rato, cerraron las puertas y la mujer no llegó a salir. El marido llamó a la puerta para preguntar por su mujer y los dueños le dijeron que allí no había nadie. Él insistió en que su mujer estaba allí pero ellos lo negaron en todo momento.

Así que decidió llamar a la policía. Cuando ésta registró la tienda encontró a la mujer maniatada y drogada en una habitación. Todo parece apuntar al tráfico de órganos. Tanto la mujer como el marido fueron ingresados en el hospital y la tienda ha sido cerrada.

He intentando buscar en internet alguna noticia relacionada con el asunto pero no he encontrado nada, que lo confirme o lo desmienta. Parece ser que esta información ha sido filtrada por personal del hospital.

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La Voz de Asturias
La comunidad china asentada en Asturias denuncia “racismo económico”
domingo, 09 de julio de 2006
(…)TRAFICO DE ORGANOS Cuentan en Mieres que una pareja estaba comprando en un  bazar chino cuando el hombre le dice a su mujer que tiene que salir un momento y que en  seguida vuelve. Ella sigue mirando artículos en la tienda. Al cabo de un rato, el hombre  vuelve y se encuentra a uno de los dependientes del establecimiento –chino, por supuesto– cerrando la verja de la tienda. Le pregunta por su mujer, si todavía está dentro, pero el  dependiente niega la presencia de ninguna mujer en el interior. El hombre, tras un  pequeño forcejeo, entra a rescatar a su esposa, a la que encuentra en un cuartucho maniatada y amordazada, futura víctima del tráfico de órganos. Una historia inventada  difícil de creer pero que sorprendentemente ha calado hondo en la sociedad. Muchos afirman tener un primo que tiene un amigo que conocía a la pareja. O que lo vio la nieta de la vecina del quinto. Y lo más llamativo es que no sólo a pasado en Mieres. Salamanca, Zaragoza, Madrid o Valencia, entre otras muchas ciudades, también tienen su establecimiento chino maldito en sus calles. (…)

(Versiones tomadas de paginas web, blogs, foros…)

 

La Bella Durmiente 12 mayo 2009

Filed under: Cuentos y leyendas — juntoalbosque @ 17:20
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Hace muchos años vivían un rey y una reina quienes cada día decían: “¡Ah, si al menos tuviéramos un hijo!” Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, una vez que la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: “Tu deseo será realizado y antes de un año, tendrás una hija.”

Lo que dijo la rana se hizo realidad, y la reina tuvo una niña tan preciosa que el rey no podía ocultar su gran dicha, y ordenó una fiesta. Él no solamente invitó a sus familiares, amigos y conocidos, sino también a un grupo de hadas, para que ellas fueran amables y generosas con la niña. Eran trece estas hadas en su reino, pero solamente tenía doce platos de oro para servir en la cena, así que tuvo que prescindir de una de ellas.

La fiesta se llevó a cabo con el máximo esplendor, y cuando llegó a su fin, las hadas fueron obsequiando a la niña con los mejores y más portentosos regalos que pudieron: una le regaló la Virtud, otra la Belleza, la siguiente Riquezas, y así todas las demás, con todo lo que alguien pudiera desear en el mundo.

Cuando la décimoprimera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto la décimotercera. Ella quería vengarse por no haber sido invitada, y sin ningún aviso, y sin mirar a nadie, gritó con voz bien fuerte: “¡La hija del rey, cuando cumpla sus quince años, se punzará con un huso de hilar, y caerá muerta inmediatamente!” Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó el salón.

Todos quedaron atónitos, pero la duodécima, que aún no había anunciado su obsequio, se puso al frente, y aunque no podía evitar la malvada sentencia, sí podía disminuirla, y dijo: “¡Ella no morirá, pero entrará en un profundo sueño por cien años!”

El rey trataba por todos los medios de evitar aquella desdicha para la joven. Dio órdenes para que toda máquina hilandera o huso en el reino fuera destruído. Mientras tanto, los regalos de las otras doce hadas, se cumplían plenamente en aquella joven. Así ella era hermosa, modesta, de buena naturaleza y sabia, y cuanta persona la conocía, la llegaba a querer profundamente.

Sucedió que en el mismo día en que cumplía sus quince años, el rey y la reina no se encontraban en casa, y la doncella estaba sola en palacio. Así que ella fue recorriendo todo sitio que pudo, miraba las habitaciones y los dormitorios como ella quiso, y al final llegó a una vieja torre. Ella subió por las angostas escaleras de caracol hasta llegar a una pequeña puerta. Una vieja llave estaba en la cerradura, y cuando la giró, la puerta súbitamente se abrió. En el cuarto estaba una anciana sentada frente a un huso, muy ocupada hilando su lino.

“Buen día, señora,” dijo la hija del rey, “¿Qué haces con eso?” – “Estoy hilando,” dijo la anciana, y movió su cabeza.

“¿Qué es esa cosa que da vueltas sonando tan lindo?” dijo la joven.

Y ella tomó el huso y quiso hilar también. Pero nada más había tocado el huso, cuando el mágico decreto se cumplió, y ellá se punzó el dedo con él.

En cuanto sintió el pinchazo, cayó sobre una cama que estaba allí, y entró en un profundo sueño. Y ese sueño se hizo extensivo para todo el territorio del palacio. El rey y la reina quienes estaban justo llegando a casa, y habían entrado al gran salón, quedaron dormidos, y toda la corte con ellos. Los caballos también se durmieron en el establo, los perros en el césped, las palomas en los aleros del techo, las moscas en las paredes, incluso el fuego del hogar que bien flameaba, quedó sin calor, la carne que se estaba asando paró de asarse, y el cocinero que en ese momento iba a jalarle el pelo al joven ayudante por haber olvidado algo, lo dejó y quedó dormido. El viento se detuvo, y en los árboles cercanos al castillo, ni una hoja se movía.

Pero alrededor del castillo comenzó a crecer una red de espinos, que cada año se hacían más y más grandes, tanto que lo rodearon y cubrieron totalmente, de modo que nada de él se veía, ni siquiera una bandera que estaba sobre el techo. Pero la historia de la bella durmiente “Preciosa Rosa”, que así la habían llamado, se corrió por toda la región, de modo que de tiempo en tiempo hijos de reyes llegaban y trataban de atravesar el muro de espinos queriendo alcanzar el castillo. Pero era imposible, pues los espinos se unían tan fuertemente como si tuvieran manos, y los jóvenes eran atrapados por ellos, y sin poderse liberar, obtenían una miserable muerte.

Y pasados cien años, otro príncipe llegó también al lugar, y oyó a un anciano hablando sobre la cortina de espinos, y que se decía que detrás de los espinos se escondía una bellísima princesa, llamada Preciosa Rosa, quien ha estado dormida por cien años, y que también el rey, la reina y toda la corte se durmieron por igual. Y además había oído de su abuelo, que muchos hijos de reyes habían venido y tratado de atravesar el muro de espinos, pero quedaban pegados en ellos y tenían una muerte sin piedad. Entonces el joven príncipe dijo:

-“No tengo miedo, iré y veré a la bella Preciosa Rosa.”-

El buen anciano trató de disuadirlo lo más que pudo, pero el joven no hizo caso a sus advertencias.

Pero en esa fecha los cien años ya se habían cumplido, y el día en que Preciosa Rosa debía despertar había llegado. Cuando el príncipe se acercó a donde estaba el muro de espinas, no había otra cosa más que bellísimas flores, que se apartaban unas de otras de común acuerdo, y dejaban pasar al príncipe sin herirlo, y luego se juntaban de nuevo detrás de él como formando una cerca.

En el establo del castillo él vio a los caballos y en los céspedes a los perros de caza con pintas yaciendo dormidos, en los aleros del techo estaban las palomas con sus cabezas bajo sus alas. Y cuando entró al palacio, las moscas estaban dormidas sobre las paredes, el cocinero en la cocina aún tenía extendida su mano para regañar al ayudante, y la criada estaba sentada con la gallina negra que tenía lista para desplumar.

Él siguio avanzando, y en el gran salón vió a toda la corte yaciendo dormida, y por el trono estaban el rey y la reina.

Entonces avanzó aún más, y todo estaba tan silencioso que un respiro podía oirse, y por fin llegó hasta la torre y abrió la puerta del pequeño cuarto donde Preciosa Rosa estaba dormida. Ahí yacía, tan hermosa que él no podía mirar para otro lado, entonces se detuvo y la besó. Pero tan pronto la besó, Preciosa Rosa abrió sus ojos y despertó, y lo miró muy dulcemente.

Entonces ambos bajaron juntos, y el rey y la reina despertaron, y toda la corte, y se miraban unos a otros con gran asombro. Y los caballos en el establo se levantaron y se sacudieron. Los perros cazadores saltaron y menearon sus colas, las palomas en los aleros del techo sacaron sus cabezas de debajo de las alas, miraron alrededor y volaron al cielo abierto. Las moscas de la pared revolotearon de nuevo. El fuego del hogar alzó sus llamas y cocinó la carne, y el cocinero le jaló los pelos al ayudante de tal manera que hasta gritó, y la criada desplumó la gallina dejándola lista para el cocido.

Días después se celebró la boda del príncipe y Preciosa Rosa con todo esplendor, y vivieron muy felices hasta el fin de sus vidas.

FIN

Tomado de http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/la_bella_durmiente_del_bosque